sábado, 23 de octubre de 2010

No volveré a ser joven.

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Jaime Gil de Biedma.
"Poemas póstumos" 1968

domingo, 17 de octubre de 2010

domingo, 10 de octubre de 2010

Desazón.

Entre tanto me sigo entrenando.
Buscando el sabor del lo in Sapporo.
Dejando fluir por mis venas
la sensación de la vida.
Que arrastra y desmantela mi ser,
gimiendo entre las sombras,
rugiendo entre las vidas.

El amanecer se acerca y el rugido
desaparece a cada paso, por que con el
nuevo día, se desmantelan los silencios de
la noche, por los ruidos del día.



jueves, 9 de septiembre de 2010

CINCUENTA Y UN ESCALONES

Uno, dos, tres, cuatro escalones. Cinco, seis, siete los voy contando.




Ocho nueve diez… se había convertido en un ritual diario para mí.


Cada vez que subía a casa contaba los escalones que me separaban de la calle.


Lo hice durante años.


Únicamente cuando subía.


Y había cincuenta y uno.


Cincuenta y un escalones.


Hasta que algo extraño sucedió una noche. Como siempre, subí. Como siempre, conté. En lugar de los consabido cincuenta y uno, resultaron ser cincuenta y dos. Inmediatamente, pensé que me había equivocado en mi cálculo rutinario, ¿qué otra cosa podía pensar?


Pero, al día siguiente, cuando regresaba de trabajar, me salieron cincuenta y tres.


Desconcertada, bajé corriendo.


Nerviosa.


Y volví a subir.


Muy despacito.


Contando.


Y ya eran cincuenta y cuatro.


No podía dar crédito a semejante disparate.


Así que repetí la operación.


Bajar.


Subir.


Contar.


Pero cada vez que subía me encontraba con un escalón más.


El resultado final fue que pasé de vivir en un tercero a vivir en un cuarto.


Tuve que parar si no quería acabar convirtiendo mi edificio en un rascacielos.


Un rascacielos sin ascensor.


Me costó mucho, muchísimo, acostumbrarme a dejar de contar.








Elena.

viernes, 9 de julio de 2010

PACO DE LUCIA , John McLaughlin , AL DI MEOLA

Metáforas, paradigmas y actitudes sobre el ofício del escritor

A John William Corrington



Enero 17,1961


Hola, Sr. Corrington:

 Bien, a veces ayuda recibir cartas como la tuya.Ya son dos. Un joven de San Francisco esccribió diciendome que algún día habrá quien escriba libros acerca de mi, si esto podra aydar en algo. Bueno, no estoy en busca de ayuda, o praise tampoco,y no estoy trattando de ser pesado. Pero yo solía jugar un juego conmigo mismo un juego llamado isla desierta, y mientras estava tirado en la carcel, en la clase de arte o caminando hacia la ventanilla de diez dolares en las carreras, me preguntaba, Bukowsky, si tú estuvieras en una isla desierta, tú solo, y nunca ser encontrado exepto por pájarros y gusanos,tomarías una vara y rascarías palabras sobre la arena? Yo tenía que decir no, y por un rato esto resolvía un montón de cosas, y me dejaba seguir adelante y hacer un montón de cosas que yo no quería hacer,y me alejaba de la máquina de escribir y me ponía en el pabellón de caridad del hospital municipal,la sangre corriendo fuera de mis oidos, de mi boca y de mi culo, y ellos ahí esperando a que yo muriese, pero nada pasaba. Y cuado salía me preguntaba otra vez,?Bukowsky, si estuviertas en una isla desierta y etc; y sabes pienso que era que la sangre había abandonado mi cerebro, o algo, y yo decía ,sí, sí,yo tomaría una vara yrascaría palabras sobre la arena. Bueno, esto solucionaba un montón de cosas porque me permitía seguir adelante y hacer las cosas, todas las cosas que no quería hacer,y me dejaba tener la máquina de escribir también; y desde que ellos me dijerosn qu un trago más me mataría,ahora le he bajado a dos galones de cerveza al día.




Pero la escritura,por supuesto. cómo el matrimonio, la caída de la nieve o las llantas de los autos,no siempre perdura. Tú puedes ir a la cama el miercoles en la noche siendo un escritor y despertar el jueves por la mañana y ser otra cosa totalmente diferente. O puedes irte a la cama el miercoles por la noche siendo un plomero y despertar el jueves por la mañana siendo un escritor. Este es el mejor tipo de escritores. ...Muchoes de ellos mueren. claro. por sus arduos intentos; o por otro lado, porque se vuelven famosos y todo lo que escriben es publicado y ya no tienen que buscar más. La muerte tiene muchas avenidas. y si a pesar de todo tú dices que mi material te gusta ,quiero que sepas que si se vuelve rot, no sera porque trate demasiado duro o muy poco, sera porque me quedado, o sin cervezas o sin sanagre. Para lo que sirva, puedo permitirme esperar: Tengo mi vara y tengo mi arena.




Charles Bukowski.


http://www.charlesbukowski.cjb.net/

miércoles, 30 de junio de 2010