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domingo, 7 de abril de 2013

A veces..solo a veces.

En lugares abarrotados de sudores,
con lugubres luces llenas de cansancio,
despues de una larga noche.
Entre vasos rotos, pies pegados,
como arboles en la cienaga.

Entre conversacioes de personajes
sin personalidad, como fruto de imagenes
sociales llenas del hastio de la coincidencia.

Entre copas, charlas, discusiones, mujeres,
amores de una noche que asaltan el recuerdo
del viejo, el presente del joven, y el futuro del
niño.

Entre el ayer y el hoy,
hay solo un paso,
entre tu y yo.
un abismo.   

lunes, 24 de diciembre de 2012

La luna.

De noche apareció
entre los espesores
de la bruma.

Sin hechos pero
sin fórmulas.

Con solo un poco de
bravura que escondida
en la espesura
descansa cual una luna.

Blanca y altiva,
media y triste,
y siempre con hondas
heridas que descansan
en su tez, como surcos,
como empalizadas.
como rasgos que la noche
dejo en su amor al tiempo.
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

Desechos de humanidad

Destrozos humanos me perturban.
Susurros que que me incomodan como
barreras que suplantan
las fronteras de mis sentidos.
Símbolos inequívocos de mis pesares,
de mi falta de entendimiento,
y de mis problemas para comprender
que mi lugar es este, y mi batalla
esta pérdida.

Pero no mi guerra.


miércoles, 30 de mayo de 2012

Fantasias.

Entre tus ojos
y los míos, hay un vacío.
Un mensaje que oculta
el destino de tus palabras.

Y recuerda el sentir de las mías,
que tus ojos y los míos mezclan
como un recuerdo,
de tu piel con la mía
y la mía sin ti.

domingo, 1 de abril de 2012

Amor traicionado.

Era un vacío lleno de rencor.
Un imperdible que sujetaba mi pudor
y corroía mis esperanzas.
Entoncés apareció su luz,
su resplador oscureció
el secreto de nuestras miradas,
sus misterios se desnudaron ante mi.

Ya no había nada de sacro,
era solo carne, envejecida por
el tiempo pero llena de luz.
¿Era el ocaso?
O quizás sólo se descubrió ante mi
como el último gesto de desprecio
ante un amor traicionado.

martes, 20 de septiembre de 2011

Despertar.



Un hálito de vida,
un aliento de pasión.
Un suspiro de incertidumbre,
un respiro del corazón.

El día amaneció sin saber,
a quien alumbrar con su luz.
Sus vientos desentrañaron 
sus naturalezas muertas
y despejaron el vacio
contenido en su interior.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Vagamundo.



Ayer sufrí los sueños de un vagamundo,
que soñaba con un despertar.
Sin más pausa que una esperanza,
sin más propiedad que una libertad
heredada de su propia misería.

Adiós a la esperanza traslúcida.
Adiós a una esperanza sin consuelo
traducida en el despertar
de una nueva vida.

sábado, 4 de diciembre de 2010

CONFIDENCIAS.

Como todos los jóvenes yo también he buscado

esa luz inquietante que brilla en la aventura.

Como todos los jóvenes he arrastrado mis sueños

por el fango celeste de la vida nocturna.


El alcohol -que seduce- y los cuerpos - que embriagan-

me han dado la medida de unos mundos secretos

que van ya convirtiendose en jardines de hastío,

y la pasión primera en un jardin de invierno.


Todo cansa y aburre. Las manzanas mordidas

dejan el gusto amargo de una falsa promesa:

su seducción se cumple y de pronto no es nada,

consumar un deseo es besar a la niebla.


Como todos los jóvenes he apostado al diablo

y he vendido mi alma a precio de inexperto;

supongo que he perdido la inocencia y la Gloria,

pero nunca los jóvenes temimos al infierno.


Y aunque me quede tiempo y aunque el halago equívoco

del mundo me sujete, he muerto a las pasiones.

Porque todo es un lento bostezo. Y no me importa

apostar al fracaso. Como todos los jóvenes.



Felipe Benítez Reyes

( Los vanos mundos, 1985 )

lunes, 29 de noviembre de 2010

SINAYER.

Dentro de ti,
encontré el lugar para sentir.
Sin buscar, sin querer,
desenrede tu camino.
Buscando estuve
tu destino, que no fue el mío.

Mudo, transformo tu ser.
Perdí tus bellas palabras
que cambiaron tu existencia
y la mía.

Adiós al ayer, bienvenido al mañana.
Volveré con el ayer a acercarme a tu mañana.
Para observar mí ayer contigo.
Y mi destino sin ti.

sábado, 30 de octubre de 2010

No volveré....

No volveré a ser lo que fui.
No volveré a ver lo que vi.
No volveré a tener lo que tuve.
No volveré a ir donde fui.

No volveré, no volveré, no volveré....

Pero al no volver,
me enfrentare a mi,
como el primer día,
para así no volver
a repetirlo, como si fuera
mi primera vez.

Por que en la vida no se puede volver a volver,
no se puede vivir sin sentir,
que lo vivido, solo fue una parte,
de volver a volver,
de vivir sin vivir.


sábado, 23 de octubre de 2010

No volveré a ser joven.

Que la vida iba en serio
uno lo empieza a comprender más tarde
-como todos los jóvenes, yo vine
a llevarme la vida por delante.

Dejar huella quería
y marcharme entre aplausos
-envejecer, morir, eran tan sólo
las dimensiones del teatro.

Pero ha pasado el tiempo
y la verdad desagradable asoma:
envejecer, morir,
es el único argumento de la obra.


Jaime Gil de Biedma.
"Poemas póstumos" 1968

domingo, 10 de octubre de 2010

Desazón.

Entre tanto me sigo entrenando.
Buscando el sabor del lo in Sapporo.
Dejando fluir por mis venas
la sensación de la vida.
Que arrastra y desmantela mi ser,
gimiendo entre las sombras,
rugiendo entre las vidas.

El amanecer se acerca y el rugido
desaparece a cada paso, por que con el
nuevo día, se desmantelan los silencios de
la noche, por los ruidos del día.



lunes, 1 de marzo de 2010

Poemas en prosa

VIII




El perro y el frasco




­ Lindo perro mío, buen perro, chucho querido, acércate y ven a respirar un excelente perfume, comprado en la mejor perfumería de la ciudad.




Y el perro, meneando la cola, signo, según creo, que en esos mezquinos seres corresponde a la risa y a la sonrisa, se acerca y pone curioso la húmeda nariz en el frasco destapado; luego, echándose atrás con súbito temor, me ladra, como si me reconviniera.




­¡Ah miserable can!


Si te hubiera ofrecido un montón de excrementos los hubieras husmeado con delicia, devorándolos tal vez. Así tú, indigno compañero de mi triste vida, te pareces al público, a quien nunca se ha de ofrecer perfumes delicados que le exasperen, sino basura cuidadosamente elegida.






Charles Baudelaire