jueves, 14 de febrero de 2013

Un palo peculiar.

Esperabamos a que nos hiciera la señal, mientras estabamos agazapados
detras de la valla metálica que rodeaba el centro comercial. Desde el
otro lado pudimos ver la señal, las luces del coche se encendieron, avisan-
donos de que el guardia de seguridad había dado la vuelta de reconoci-
miento por el exterior.

Ahora se suponía que se introduciría en la garita y de ahí ya no saldría en
toda la noche. Nosotrossolo esperabamos que fuera gloton como parecía,
y se quedará comiendo toda la noche, sin dar problemas.

Una vez habíamos visto la señal nos dirijimos al lugar indicado, y
nos introdujimos por la abertura que se encontraba dando a los servicios
de los empleados, las obras que se estaban haciendo nos daban un sitio
por el que poder acceder al complejo.

Una vez dentro, nos dirijimos al departamento de los moviles, ibamos
a tiro hecho, unos  aparatos de última generación, fáciles de guardar y
por los que podíamos obtener unos buenos beneficios.

Después nos dirijimos a los ordenadores, y de allí recojimos unos
cuantos de pocas pulgadas, así como unos Ipad, que también tenían
muy buen mercado.

Cuando ibamos a salir, mi compañero me dijo que quería llevarle algo
a la niña, nos fuimos a juguetería a recogerle una muñeca, y como
había tantas, una de ellas se le escapo, callendo y montando un
buen jaleo.

- Quien anda hay, se escucho desde la zona de la garita.

Reculamos hacía atras, y nos metimos en una sala, debía ser una
vestidor habilitado para los obreros. Le dije a mi compañero, que se
pusiera rápido un mono, y metimos todo lo robado en un saco de obra.

Nos colocamos detras de la puerta, y de buenas a primeras esta se abrió.
Entoncés pude ver al guardia de seguridad, era paco un antiguo
compañero del colegio.

- Hombre Antonio que haces por aquí me dijo, Paco.
- Pues ya ves Paco, que sino llega a ser por ti, nos quedamos aquí
  toda la noche.
- Y eso?, me preguntó.
- Pues creo que esta puerta, no anda bien, vere mañana si le puedo
   echar un rato y la arreglo.
 - Bueno, pues que no se diga mas, que los obreros  también tienen
    derecho al descanso.

Paco nos condujo a la salida, y una vez allí se despidio de mi con efusividad.

- Bueno amigo, cuidate y hasta otra.

Mi compañero no salía de su asombro. Habíamos salido por
la puerta después de que nos hubieran cogido, esto no era real
decía, era un chiste.

Pasaron los días, y no me entere de nada, la policia no apareció
a buscarme, yo la esperaba, pero quizás Paco, se quedo mudo,
al descubrirse el pastel al día siguiente.Creo que al final,
empezaron a despedir gente del personal,creyendo que alguno
se lo había llevado despistando a los compañeros.

Aún así, también pensé que Paco no dijo nada por no quedar
como un idiota. De todas formas, y con el pasó del tiempo siendo
ya unos jubilados, nos reirmos de aquellos momentos, como dignos
de ser contados para los nietos, eso si sin decir nombres.




   





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