lunes, 13 de mayo de 2013

Musa.

Despues de tantos años intentandolo, había decidido escribir un libro. La verdad, que mi objetivo era escribirlo, pero todavía no sabía, ni de que iba a ir, ni nada. Esto me llevaba a la búsqueda de una inspiración que se me negaba. 

Para buscarla, salía todos los días temprano, compraba el periódico, y me dirijía a un pequeño parque cerca de mi casa, donde me sentaba a ojear el periódico, mientras perdía mi mirada en distintas situaciones cotidianas. Con esto intentaba matar el tiempo, así como también, poder satisfacer mi espíritu de búsqueda. Todavía asaltaban en mi dudas, sobre en que basar mi libro.

Como todos los escritores, mi defecto estaría más en la búsqueda de escribir una obra que fuera recordada en la posteridad, más que en el simple hecho de escribir. Esta exigencia que tenía sobre mi mismo, hacía desdeñar cualquier papel que saliera de la impresora si no fuera digno de ser leído y recordado. Todo esto al final, lo único que suponía es que no escribiera, y viviera una vida bohemia sin futuro aparente.

Pasaban los días, y como simpre mi rutina se convertía en una pequeña esclavitud diaria. 

Un día estando en el parque, me fije en una niña, que me miraba fijamente. Pasanron los días, y pude darme cuenta que la niña seguía allí, y que cada vez se acercaba más a mí. Un día, decidí dejar el periódico y mirarla fijamente. Ella se acercó y se sentó en mi banco. y me preguntó.

- ¿Por que vienes a quí todos los días?
- Para verte, le respondí.

Ella sonrió.

- ¿De que te ríes?, le pregunté.
- No sé, pero me haces reir, es como si te conocierá de algo, respondió.

En ese momento, la madre la llamó, y antes de irse, me besó y salió corriendo.

Cuando llegué esa noche a casa, me pusé a escribir. me pasé toda la noche y al día siguiente. Y todo lo que escribí, fue de mi agrado. Me pareció que todo lo escrito estaba lleno de significado, parecía que por fin, tenía algo interesante que contar. Pasé dos días más encerrado, buscando palabras que reflejarán una historia, cuando me quedé sin ellas, decidí salir,

Como todos los días, compré el periódico, y me sente en mi banco. La niña no apareció esa mañana, y pasarón los diás. Uno de ellos mientrás me mantenía absorto entre los distintos artículos del periódico, se me acercó una mujer. Esta me preguntó.

- Oye, por favor, te puedo hacer una pregunta, me preguntó.
- Claro, digame.
- hace unos días, ¿no se te acercó una niña?
- Si le dije, una niña de unos seis años.
- Es que, ha desaparecido, es mi hija, me respondió.
- Como, no puede ser....., le respondí.

La mujer empezó a sollozar, mientras me contaba lo sucedidó. Una vez que hubo terminado, y cuando se levantaba para irse, le pregunté.

- Perdona, como se llamaba tu hija, por si la veo, para decirle que la estas buscando.

Ella se dió la vuelta, y entre lagrimas, me respondió.

- Musa.

Mi cara de perplejidad, ya no fue objeto, de su mirada, y mientras ella se iba, entre susurros dije.

- Musa, la diosa de la inspiración... 


   

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